EDICIÓN II

 
LA CLÍNICA DE OBRA COMO LOGOS-PHARMAKON

 

“Son las palabras, y no las cosas bajo las palabras las que transforman nuestras disposiciones: las palabras producen por sí solas reorganizaciones de almas.”
Bárbara Cassin
 
La clínica de obra está hecha de palabras más que de obras; estas últimas en todo caso exigen interpretación, es imposible sustraerse. Si como dice Regis Debray –poco amante de la semiótica a la que considera dogma de época- la imagen no es texto porque es muda y siempre enigmática, somos nosotros los que estamos obligados a producir el texto; parafraseando al autor francés, no se puede hacer decir a un texto todo lo que se quiere; a una imagen sí, porque una imagen no es ni verdadera ni falsa, ni contradictoria ni imposible; polisemia inagotable.
La imagen, la obra, generará entonces infinidad de interpretaciones –tantas como espectadores tenga- sin que ninguna de ellas pueda imponer su autoridad, ni siquiera la del “autor”.
Estamos entonces en ese campo de inestabilidades, en el terreno de las palabras cuyo efecto se hará evidente sobre la producción del artista, pero para que eso ocurra, esas palabras deberán tener primero un efecto sobre él mismo, que tendrá que estar dispuesto a revisar en forma permanente sus postulados e interpretaciones.
Pharmakon (fármaco) es una palabra griega con una notable ambivalencia; puede traducirse como “droga”, lo cual a su vez implica en igual medida “veneno” y “remedio”. Lo que en el Pharmakon hace la diferencia es simplemente la dosis.
En su libro “Jacques el sofista”, la filóloga y filósofa Bárbara Cassin profundiza su estudio de la relación entre la antigua sofística griega y el psicoanálisis lacaniano ligando estas dos prácticas a través del uso del “Logos-Pharmakon”; es el logos, la palabra, la que opera allí sobre los cuerpos. Puro significante, productor de significado. El Logos-Pharmakon no está relacionado con la verdad, sino con la interpretación y es, en este sentido, remedio y veneno, todo a la vez.
Creo que no es arriesgado establecer un paralelismo con la forma en que se desarrollan las clínicas de obra.
Quienes han pasado por ellas saben bien que esto sucede, que la interpretación puede ser veneno y remedio, que en algunos casos tiene efectos sobre el cuerpo y que se manifiesta finalmente como positiva en las evidentes modificaciones en la obra. Para que todo esto suceda habrá que estar abierto al fluir de la palabra: el significado es efecto del significante.
No es fácil entonces la tarea de los coordinadores de una clínica; veneno y remedio, todo a la vez, eso es lo que se suministra, eso es lo que se administra en dosis iguales.
Finalmente podríamos decir que las transformaciones en la obra de los artistas no son el resultado de alguna “verdad” de la clínica, sino de la permanente mutación de los enigmas que ella provoca.

 

Marcelo Pelissier
Junio 2015

 

 

ARTISTAS SELECCIONADOS EDICIÓN II

MIRTHA BERMEGUI, AMPARO BERNABÉ, ANDRÉS BLASINA, CECILIA CAMBAS, MARIANA DAVID, FRANCISCO ESTARELLAS, LIHUEL GONZÁLEZ, ESTEFANÍA LANDESMANN, JUAN MICELI, JULIA PADILLA, FERNANDO PIQUERO Y CARLOS RICCI.

 

ABC
Beca de arte contemporáneo
 
En los encuentros de ABC, nos proponemos hacer conscientes los modos de operar de cada artista. Partiendo de la producción de cada uno, se van construyendo lecturas que posibilitan el esclarecimiento de ciertos ejes conceptuales y las formas de proceder en la construcción de obras. La lectura conjunta sirve entonces para pulir y redefinir los trabajos, teniendo en cuenta que muchas veces la obra va por lugares que el propio artista desconoce. Para esto proponemos poner en tensión imagen y texto(s): en el caso de cada artista sus obras en relación a los escritos propios, en el ámbito grupal la construcción textual que se da en la clínica en referencia a los trabajos, y por otro lado los textos teóricos que sugerimos a partir de las problemáticas que plantean las obras. Destacamos el carácter particular de los artistas, procurando resultados múltiples y diversos, en oposición a la tendencia homogénea que surge muchas veces de las reglas del mercado.
En este sentido, promovemos el sentido crítico frente al contexto de las artes visuales contemporáneas.

En el transcurso de la clínica se van fortaleciendo determinadas resoluciones en los modos de producción de obra, sintetizando recursos, o resaltando acciones antes dejadas de lado por el artista, o precisando materialidades y ajustando conceptos. Se produce una especie de dialéctica (siempre irresuelta) entre texto e imagen, logrando una profundización en las obras y sus procesos y una relectura crítica del propio proceder del artista.
Pensamos que no hay un sentido único en la lectura de una obra, y que ella se hace más interesante cuando más perspectivas abre y deja en suspenso. Por otro lado, observamos que sí hay un sitio específico donde el artista se ubica para producir, es el sitio que intentamos dilucidar en la clínica, un entramado espacio-temporal que pretendemos ir haciendo más consciente en el transcurso de los encuentros.
Desde mi perspectiva creo, además, que hay un modo de obrar al que cada artista vuelve, y es interesante ir reconociendo esas operaciones. Ir dilucidando que herramientas (teórico-prácticas) son las que ha construido cada artista para su trabajo. Lo interesante es que las herramientas se reconocen durante el proceso de creación (nunca antes) Son las obras las que dejan ver una caja de herramientas posible, que retroalimentará a su vez el propio trabajo y abrirá nuevas operatorias. La obra es la causa de las herramientas (y no al revés). Y el artista es a su vez otra consecuencia de ella. Intuyo una corporalidad en estas relaciones, un modo de conocimiento casi táctil: un sitio preciso donde el artista se sitúa y una caja de herramientas en formación. Y este re-conocimiento parecería potenciarse en la instancia de lo colectivo.

 

Lucas Marín
Coordinador Beca ABC

 

 

Inaugura el 19.06.2015 a las 19:00 horas.
Cierra el 17.07.2015
General Hornos 238, Barracas, CABA.
Lunes a Viernes de 14:00 A 19:00 horas.